Quiéreme así como soy; loca, auténtica y extremadamente crítica. ¿Acaso no te das cuenta que la crueldad que a veces, impiadosa se asoma, como hilitos transparentes de éste cuerpo se dirige también, hacia mí? Las mismas características que se perciben y emplazan sobre la mesa, que se lucen y traslucen, no son de las que lleve total orgullo y pasión, pero son las que intentarán amarte y respetarte; y las que SIN OLVIDAR cuentan de mis telas de arañas, juegos y dobleces. Después de todo amo ese costado imperfecto de incomodidad que me genera tu imperfección, tu mortalidad. Si no dime; ¿Que más podría obnubilarme que nuestros intentos fallidos por encajar, nuestros costados no pulidos, nuestros desparpajos violentos y aceras desechadas? Se asemejan a la imagen de las medianeras desprovistas de carteles o las provistas de viejos anuncios, al pavimento que ha quedado de aquellos años 20, en contraposición al asfaltado brillante recientemente colocado. Aquellas feas desdichas revisten las nuevas esperanzas y las nuestras son ya fé de erratas.
|
No hay comentarios:
Publicar un comentario