Dos personas en situación de calle: Prostituta y Mendigo.
Uno trabaja en la calle, el otro vive allí; en frente. Mientras ella cumple con su jornada laboral, él la espía durmiendo. Se miran, se entienden. Son cómplices de una realidad que los agobia. Se buscan y se encuentran. Ella le compra comida y le tira unos mangos para la subsistencia. El vínculo va creciendo...y la noche se hace carne, con empresarios y autos mediando.
Una día laboral, como tantas otros, la prostituta callejea buscando el pan. Inesperadamente, la policía la samarrea, para, finalmente, llevarla arrastrada de patitas en la cárcel.
(prostituta desaparece tras el telón)
El mendigo se percata de la situación. Entonces, con ímpetu, se dirige tras el telón a buscarla. Luego de unos segundos de silencio, el mendigo sale disparado de entre las cortinas sollozando.
Desalmado y destrozado vuelve arrastrándose a su humilde rincón.
Finalmente, es liberada la mujer tras la cortina, y ,asomándose, se dirige, sin dudarlo, a buscar refugio en el mendigo, quien la acoge entre sus brazos.
(la escena se desarrolla sin omisión de palabras)
GASTÓN Y SOFÍA
Uno trabaja en la calle, el otro vive allí; en frente. Mientras ella cumple con su jornada laboral, él la espía durmiendo. Se miran, se entienden. Son cómplices de una realidad que los agobia. Se buscan y se encuentran. Ella le compra comida y le tira unos mangos para la subsistencia. El vínculo va creciendo...y la noche se hace carne, con empresarios y autos mediando.
Una día laboral, como tantas otros, la prostituta callejea buscando el pan. Inesperadamente, la policía la samarrea, para, finalmente, llevarla arrastrada de patitas en la cárcel.
(prostituta desaparece tras el telón)
El mendigo se percata de la situación. Entonces, con ímpetu, se dirige tras el telón a buscarla. Luego de unos segundos de silencio, el mendigo sale disparado de entre las cortinas sollozando.
Desalmado y destrozado vuelve arrastrándose a su humilde rincón.
Finalmente, es liberada la mujer tras la cortina, y ,asomándose, se dirige, sin dudarlo, a buscar refugio en el mendigo, quien la acoge entre sus brazos.
(la escena se desarrolla sin omisión de palabras)
GASTÓN Y SOFÍA
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